Lo que ya fue, lo que es, y lo que no es todavía
La humanidad del siglo XXI vive entre dos eventos: La cruz y la segunda venida de Jesús. Física e históricamente es imposible para todo ser humano quedar excluido de esa categoría. Dos mil años atrás, la muerte y resurrección de Cristo tuvo lugar, y aunque existan ideas escépticas, cada mente sensata sabe que esto es verdadero. Hubo más de 500 testigos para confirmarlo. ¿Sabían que hay más testigos de la resurrección de Jesús que la vida misma de Platón? Después tenemos la segunda venida de Cristo en la que reinaremos con Él. Así es como Dios lo planeó. No podemos hacer nada para cambiarlo. Una verdad que para el Cristiano es como miel al paladar. Una realidad que para el incrédulo será un tormento.
Ahora, eso es un hecho para toda la humanidad, pero en términos más Bíblicos para el creyente, llamamos al evento de la cruz en función de lo que Cristo logró por la Iglesia: Justificación. También sabemos que algún día Cristo vendrá a establecer su reino junto con Sus hijos cuando nos haga perfectos a Su semejanza. Conocemos a esta doctrina como la Glorificación.
¿Cambia, no es cierto, el significado de los dos eventos cuando pasamos de lo histórico a lo espiritual? Ahora ya no sólo vivimos en medio del sandwich de la cruz y la segunda venida, sino también entre la Justificación y la Glorificación. Los teólogos llaman a estos aspectos de la salvación, “lo que ya fue“ y “lo que no es todavía“.
La salvación por expiación sustitucional en la cruz que Jesús compró con Su sangre es algo que ya fue, La resurrección y la ascensión es algo que ya fue. La abolición de nuestra esclavitud (Rom. 6:6) y la hechura de nuevas criaturas (1 Cor. 5:17) es algo que ya fue.
Pero la llegada a la meta es algo que no es todavía. la libertad de la presencia y consecuencias del pecado es algo que no es todavía. La consolación de cada lágrima y el castigo de toda injusticia y el establecimiento de la paz eterna es algo que no es todavía (Ap. 21:1-7).
Lo que ya fue y lo que no es todavía nos ayuda a ver lo que es desde una perspectiva Bíblica. No debería tomarnos por sorpresa el hecho de que aunque Jesús ya ha transformado nuestras vidas, todavía batallamos con imperfecciones y debilidades. Todavía tenemos que lidiar con la fealdad de la corrupción humana día con día, con muerte y dolor. No es de asombrarse el saber que es fecha en que combatimos a cada instante contra el pecado. Jesús ha comprado nuestra salvación pero aun no nos lleva a casa. Mientras tanto lo que es, es nuestra santificación.
Efesios 2:4-5 y Juan 1:12 nos recuerdan que se nos ha dado una nueva identidad como Hijos de Dios. Segundo, Pablo nos recuerda que parte de nuestra salvación aun está en proceso. “Somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen“ (2 Cor. 3:18). El nuevo hombre “se va renovando hasta el conocimiento pleno“ (Col. 3:10b).
No esperemos ausencia perfecta del pecado en esta vida. Los Cristianos esperamos con ansias el regreso de Jesús para ser cambiados entera y eternamente. Llegará el día en que despertemos con consciencias y cuerpos ajenos al pecado.
“Se tocará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles y nosotros seremos transformados“ (1 Cor. 15:52b) .Jesús hizo lo que ya fue. Pero lo que es aun está en proceso. Y esperamos lo que no es todavía, pero gloria a Dios es lo que será. “Amen, si, ven Señor Jesús“ (Ap. 22:20).













