miércoles 9 de diciembre de 2009

El Gran Descubrimiento

Glorioso Dios,

Te bendigo por conocerte.
Una vez vivía en el mundo, pero ignoraba su Creador,
era partícipe de tus providencias, pero no conocía al Proveedor,
era ciego mientras disfrutaba la luz del sol,
era sordo a toda cosa espiritual, con voces alrededor de mi,
entendía muchas cosas, pero no tenía conocimiento de tus caminos,
veía el mundo, pero no veía a Jesús solamente.

¡Oh día feliz, cuando en la soberanía de tu amor
me viste, y me llamaste por gracia!
Entonces el corazón muerto comenzó a palpitar,
el ojo oscurecido tuvo un resquicio de luz,
el oído sordo atrapó tu eco,
y yo he volteado hacia ti y te encontré,
un Dios listo para escuchar, queriendo salvar.

Entonces encontré mi corazón en enemistad contra ti,
exasperando tu Espíritu;
Entonces caí a tus pies y escuché tu voz como de trueno,
“El alma que pecare, ha de morir“,
Pero cuando la gracia me hizo conocerte,
y admirar a un Dios que odia el pecado,
tu justicia terrible mantuvo sumisa mi voluntad.
Mis pensamientos eran entonces como cuchillos cortando mi cabeza.
Entonces viniste a mi con ropas sedosas de amor,
y vi a tu Hijo muriendo para que yo pudiera vivir,
y en esa muerte encontré mi todo.
Mi alma canta en memoria de esa paz;
La corneta del evangelio trajo un sonido incierto a mi
antes de haber alcanzado mi corazón -y viví-
para nunca perder el lazo con Cristo y el suyo conmigo.

Permite que pueda siempre llorar en adoración

a la misericordia encontrada,
y pueda decirle a otros mientras viva,
que tú eres un Dios perdonador de pecados,
tomando al blasfemo y al impío,
y lavándolos de sus manchas profundas .



1. Bennet, Arthur (recoplicador). “The valley of vision“. Pag 112-113
2. Traducción @theolo_Gian

Blog Archive

  © Blogger templates The Professional Template by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP